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miércoles, 23 de diciembre de 2015

Izquierda Unida, ¿y ahora qué?

Pasados unas días después de las elecciones generales viene ahora el momento de tratar de reflexionar sobre los resultados en lo que respecta a Izquierda Unida.
Hace unos días escribía aquí mismo una entrada en la que manifestaba mi poca esperanza en que IU tuviera arreglo dada la deriva ciudadanista que había tomado el partido en los últimos años y especialmente desde la aparición de Podemos. IU es cada vez más un partido orientado a la clase media como Die Linke, el Bloco de Esquerda o el Front de Gauche, y menos un partido de trabajadores con base comunista, aunque de esto último quede la retórica y las proclamas de cara a la galería.
Este hecho lleva a que en los últimos meses hayamos asistido a un espectáculo de falta total de coherencia política, fruto de plantearse todas las cuestiones en términos electoralistas y no de principios. El deseo no disimulado de una gran parte de dirigentes de IU de entregarse a una fusión/absorción con Podemos ha dado lugar a gran cantidad de situaciones vergonzosas.

 



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Izquierda Unida, ¿y ahora qué?



 

martes, 22 de diciembre de 2015

De bagajes rojos y orfandades parlamentarias.

Una organización política tiene también su bagaje, su historia, y su historia de historias de quienes la integran. Creo que pocas organizaciones políticas son tan conscientes de ello como las comunistas y de izquierdas, y no es para menos. Las luchas, las guerras, las persecuciones, los aciertos y los errores. Un bagaje inmenso, en realidad, una estupenda caja de herramientas. Sin embargo, recientemente han aparecido nuevas formaciones políticas que, si bien parecen haber salido de un espacio político no muy lejano, habla de ese bagaje de la izquierda y el comunismo como un lastre, una mochila de piedras que nos arrastra al fondo mientras intentamos cruzar un caudaloso río. Y en consecuencia, exigen que esa izquierda lance su mochila, y se una desnuda a su balsa del cambio asegurado, donde dicen tener todo lo necesario para triunfar. Pero curiosamente esas mismas personas no tienen reparos en usurparle a la izquierda sus luchas o su referentes. Pueden citar y alabar a los poetas asesinados por defender la II República mientras hacen la genuflexión protocolaria ante el rey y dicen que la cuestión de la republicana no es un tema urgente. O pueden afirmar que fue gracias a ellas que se consiguió parar la retrógrada reforma de la ley del aborto, cuando lo cierto es que una de las fundadoras del partido dijo en aquel momento que el debate sobre el aborto no era prioritario, por una simple cuestión de marketing político. Así, absolutamente carentes de bagaje, se convierten en aves carroñeras de sus propias víctimas sembradas en el campo de batalla social y político.




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De bagajes rojos y orfandades parlamentarias.




jueves, 17 de diciembre de 2015

Déjà Vu. Del 82 a 2015, PSOE y Podemos o cómo la socialdemocracia actúa de comadrona de los partos difíciles del capitalismo.

                                  
                 


 

Para la izquierda fue una travesía por el desierto. La lucha de clases dejó al enemigo -el Capital- solo en el campo de batalla. La indignación dio paso a la indiferencia, y ésta a la apatía. Fueron mayoría los que se marcharon para casa, abandonado la militancia y la movilización. Muchos jóvenes se convirtieron en pasotas. No pocos se encontraron con la heroína, que causó estragos en una generación entera de jóvenes que había soñado con la toma del palacio de invierno. Otros muchos comenzaron a considerar que el estilo de vida aburguesado y consumista no estaba tan mal... La estocada final vino con la caída del Muro en 1989. ¿Cómo oponerse al capitalismo, que además la socialdemocracia había conseguido rebautizar con el nombre cachondón de economía social de mercado?

Aquella paliza política que recibió la izquierda obedeció a muchos factores, pero casi nunca se mencionan dos que también actuaron. Por un lado, buena parte de aquellos jóvenes movilizados y militantes, contaban con una deficiente preparación ideológica, con lo cual resultaban presas fáciles del ilusionismo creado por el PSOE. Por otro lado, el hecho de haberse gestado toda una generación de dirigentes muchos de los cuales mostraban sobrepeso de ambición personal y de protagonismo, lo que les condujo a abandonar el barco y a subirse al carro del PSOE a la primera de cambio.



 

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Déjà Vu. Del 82 a 2015, PSOE y Podemos o cómo la socialdemocracia actúa de comadrona de los partos difíciles del capitalismo.



jueves, 5 de noviembre de 2015

Claves internacionales de Podemos: la delgada línea floja.




Son muchos los sectores sociales que, embargados por la esperanza de que algo cambie en el panorama político del Estado Español o fascinados por la irrupción performativa de un look juvenil, justifican las variaciones en el discurso del líder de Podemos afirmando que se trata de habilidad política para ganar votos, es decir, de meros recursos discursivos necesarios para competir y ganar en el campo electoral. Así, renegar de las relaciones con Venezuela, ponerse una kipá, símbolo judío, en Jerusalén, justificar la no participación en la marcha contra la base militar de la OTAN en Rota, o, más recientemente, declarar su intención de entrevistarse con el embajador de Estados Unidos, son vistos por los miembros y simpatizantes de Podemos como un camino necesario hacia la conquista del parlamento, contradictorio sólo en la superficie, y coherente con el objetivo último de ganar las elecciones. Otros consideran que los cambios de discurso, especialmente en relación con Venezuela, son una traición a los ideales iniciales que defendían los promotores de Podemos. Finalmente, hay quienes estiman que los nuevos posicionamientos internacionales del partido de Juan Carlos Monedero y Pablo Iglesias muestran la verdadera realidad de una fuerza política creada ad hoc sobre una estructura ideológica que, frágil y posmoderna, permite estos virajes en función de la coyuntura.

 
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