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sábado, 13 de febrero de 2016

Sobre refugiados e inmigrantes: la mayoría de las prostitutas de Colonia son rumanas.

Mientras los medios de propaganda de los regímenes capitalistas bombardean con la noticia prefabricada e intersada de las violaciones en masa en la ciudad de Colonia, Alemania, en la pasada nochevieja, acusando de ellas a los refugiados musulmantes, pocos medios denuncian otras agresiones sexuales habituales y legales que no parecen importar tanto porque se realiza contra los inmigrantes que llegan al país huyendo de la situación de sus paises y, además, por ser contra las mujeres, doblemente explotadas en las sociedades patriarcales occidentales.

Así, un periódico rumano editado en Alemania, Ziarul Romanesc, ha publicado que ”en los burdeles de la ciudad de Colonia "casi la mayoria" de las prostitutas son rumanas. Lo afirman los propios mafiosos que controlan los más conocidos burdeles de las grandes ciudades alemanas, como Colonia, al ser preguntados por los reporteros:
"Ningún problema por aquí, todo está tranquilo, tenemos pocos clientes islámicos", "¿qué agresiones sexuales? Aquí no sabemos nada de algo así, podeís venir sin miedo, nuestras chicas son muy guapas, casi todas rumanas".
 

 



Lo puedes leer completo en
Sobre refugiados e inmigrantes: la mayoría de las prostitutas de Colonia son rumanas.



 

martes, 12 de enero de 2016

Vienen a violar a nuestras mujeres.

Anuncio de Calvin Klein denunciado por banalizar la violencia sexual.
Anuncio de Calvin Klein denunciado por banalizar la violencia sexual.

Los medios de comunicación se han volcado en informar sobre una “ola” de violaciones en Colonia, Alemania. ¿Qué tiene este caso de especial? ¿Alzamos ya las copas para celebrar que ¡por fin! los medios dan la importancia que merece a las agresiones en entornos de fiesta? ¿Que por fin la violencia sexual es una cuestión de Estado? ¿O estamos ante un caso típico de ‘purplewashing’, donde las luchas de las mujeres se utilizan para criminalizar a segmentos de la población y aplicar políticas racistas? - See more at: http://www.pikaramagazine.com/2016/01/vienen-a-violar-a-nuestras-mujeres/#sthash.7OHGv6DJ.dpuf
Sobre este caso hay un baile de cifras que arriesga a desviar el debate de donde realmente hace daño. No dudo que en los próximos días los mil hombres iniciales se rebajen a unos cuantos, como tampoco dudo que las 90 denuncias presentadas son completamente reales. Mil, noventa o cinco no cambia el hecho de que hubo agresiones y de que es escandaloso que se sigan produciendo. Y las hubo, sin duda alguna; para que no las haya es necesario establecer un protocolo específico y hacer un esfuerzo colectivo. Y aún así, se siguen produciendo, como bien sabe cualquiera que haya organizado eventos con mirada de género. Tampoco dudo que sigan apareciendo denuncias, cuando en este caso, por fin, se ha creado un ambiente receptivo en el sistema policial y judicial a las denuncias por tocamientos, algo generalmente impensable y que debería ser la norma.
Lo específico de este caso es que ha puesto el foco en el origen supuesto de los agresores. Norteafricanos. Extranjeros. Incluso hay medios que apuntan a que eran refugiados, así, directamente. Bajemos las copas, pues, porque el acento puesto en esa particularidad es extremadamente preocupante. Y es una trampa. Europa no se ha vuelto feminista con el Año Nuevo, sino que sigue siendo tan racista como siempre. Porque lo que tienen en común las agresiones sexuales en espacios de fiesta, todas, las que suceden en Colonia, en Cairo o en Barcelona, no es el origen o el color de los agresores, sino la construcción que les permite pensar a estos hombres que la agresión puede formar parte de su sexualidad. Los agresores no son blancos o negros, cristianos o musulmanes: son hombres construidos en la masculinidad hegemónica. Sin más. Ni menos.
- See more at: http://www.pikaramagazine.com/2016/01/vienen-a-violar-a-nuestras-mujeres/#sthash.7OHGv6DJ.dpuf



        Los medios de comunicación se han volcado en informar sobre una “ola” de violaciones en Colonia, Alemania. ¿Qué tiene este caso de especial? ¿Alzamos ya las copas para celebrar que ¡por fin! los medios dan la importancia que merece a las agresiones en entornos de fiesta? ¿Que por fin la violencia sexual es una cuestión de Estado? ¿O estamos ante un caso típico de ‘purplewashing’, donde las luchas de las mujeres se utilizan para criminalizar a segmentos de la población y aplicar políticas racistas?

       Sobre este caso hay un baile de cifras que arriesga a desviar el debate de donde realmente hace daño. No dudo que en los próximos días los mil hombres iniciales se rebajen a unos cuantos, como tampoco dudo que las 90 denuncias presentadas son completamente reales. Mil, noventa o cinco no cambia el hecho de que hubo agresiones y de que es escandaloso que se sigan produciendo. Y las hubo, sin duda alguna; para que no las haya es necesario establecer un protocolo específico y hacer un esfuerzo colectivo. Y aún así, se siguen produciendo, como bien sabe cualquiera que haya organizado eventos con mirada de género. Tampoco dudo que sigan apareciendo denuncias, cuando en este caso, por fin, se ha creado un ambiente receptivo en el sistema policial y judicial a las denuncias por tocamientos, algo generalmente impensable y que debería ser la norma.

       Lo específico de este caso es que ha puesto el foco en el origen supuesto de los agresores. Norteafricanos. Extranjeros. Incluso hay medios que apuntan a que eran refugiados, así, directamente. Bajemos las copas, pues, porque el acento puesto en esa particularidad es extremadamente preocupante. Y es una trampa. Europa no se ha vuelto feminista con el Año Nuevo, sino que sigue siendo tan racista como siempre. Porque lo que tienen en común las agresiones sexuales en espacios de fiesta, todas, las que suceden en Colonia, en Cairo o en Barcelona, no es el origen o el color de los agresores, sino la construcción que les permite pensar a estos hombres que la agresión puede formar parte de su sexualidad. Los agresores no son blancos o negros, cristianos o musulmanes: son hombres construidos en la masculinidad hegemónica. Sin más. Ni menos.







Lo puedes leer completo en 
Vienen a violar a nuestras mujeres.




viernes, 6 de noviembre de 2015

El diseño estratégico de migraciones como arma de guerra.



Después de leer el título, se podría pensar que está describiendo el fenómeno al que Europa se enfrenta últimamente: los cientos de miles de refugiados, víctimas tanto de las penurias de guerras civiles como de los oportunistas, que están invadiendo los Balcanes por tierra y por mar y luego siguiendo su camino más allá, tratando de llegar a los países más ricos como Alemania, Francia y Escandinavia, por cualquier medio posible.


Parecería que esta corriente de refugiados tiene razones objetivas: los conflictos armados y las guerras que han tenido lugar Libia, Siria e Irak durante muchos años, mientras que la situación también es turbulenta en Palestina y Afganistán.


 Lo puedes leer completo en  El diseño estratégico de migraciones como arma de guerra.